SOCIEDAD Y
DESIGUALDADES
AÑO III | NÚMERO 4
MAYO 2026
OCTUBRE 2026
ISSN 3072-7111
INSTITUTO DE ESTUDIOS SOCIALES EN CONTEXTOS DE DESIGUALDADES (IESCODE-UNPAZ)
Los orígenes del modelo de desarrollo en el Caribe mexicano y el desarrollo geográfico desigual Alejandra Paulina Rojas Correa
UNICACH-CESMECA, México
alepa_roca92@hotmail.com / ORCID: 0000-0001-9054-6813

Daniel Villafuerte Solís
UNICACH-CESMECA, México
daniel.villafuerte@unicach.mx / ORCID: 0000-0002-5866-4534

Recibido: 22 de abril de 2025. Aceptado: 5 de agosto de 2025. Resumen Desde su imposición como un ideal de los países del norte global, el desarrollo se presenta como una única vía hacia un mundo civilizado y uniforme. La instauración de esta idea en países del sur global ha tenido sus especificidades, por lo que este artículo busca analizar las condiciones que dieron lugar a la conformación del desarrollo basado en el turismo en Quintana Roo. A partir de la reconstrucción de la historia del pueblo maya dentro de esta zona se busca dar a conocer las condiciones territoriales y sociales que permitieron el despojo a esta población, a la cual desde la colonia se le impusieron distintos mecanismos donde su tierra y mano de obra han sido clave para la producción de riqueza y desarrollo. El despojo, a través del tiempo, ha sido la base para el desarrollo del modelo actual basado en el turismo, que se impuso con la intención de hacer uso de los recursos naturales y el paisaje que presenta el único estado bañado por las aguas del Caribe. La figura de Centro Integralmente Planeado (CIP) ha sido el instrumento para impulsar el turismo y reconfigurar el territorio en lo que se conoce como Riviera Maya, siguiendo la lógica del diseño impuesto por el CIP Cancún. A partir del desarrollo geográfico desigual se busca explicar el crecimiento de este modelo impulsado por ciudades que combinan simultáneamente condiciones de excesiva riqueza y segregación, en contraste con las zonas rurales circundantes en que habita la población maya. Palabras clave: desarrollo | turismo | desigualdad geográfica | territorio
The origins of the development model in the mexican Caribbean and the uneven geographical development Abstract Since its imposition as an ideal in the countries of the Global North, development has been presented as the only path toward a civilized and uniform world. The establishment of this idea in countries of the Global South has had its specificities, so this article seeks to analyze the conditions that led to the formation of tourism-based development in Quintana Roo. By reconstructing the history of the Mayan people in this area, it is seek to shed light on the territorial and social conditions that led to the dispossession of this population. Since colonial times, various mechanisms have been imposed on them, where their land and labor have been key to the production of wealth and development. Over time, dispossession has been the basis for the development of the current tourism-based model, which was imposed with the intention of making use of the natural resources and landscape of the only state bathed by the waters of the Caribbean. The Integrated Planned Center (IPC) has been instrumental in boosting tourism and reshaping the territory of what is known as the Riviera Maya, following the logic of the design imposed by the Cancún IPC. Uneven geographic development seeks to explain the growth of this model, driven by cities that simultaneously combine conditions of excessive wealth and segregation, where contradictions are evident in the surrounding rural areas where the Mayan population lives. Keywords: development | tourism | geographical inequality | territory
1. Introducción El trabajo que se presenta a continuación corresponde a los avances realizados en el marco de la tesis doctoral titulada Repensando el turismo desde una epistemología del sur. El caso de Quintana Roo, México. El objetivo general de esta investigación es analizar el estado actual del modelo de desarrollo turístico en el estado de Quintana Roo desde sus interacciones locales y globales, atravesado por el Megaproyecto “Tren Maya”. En esta entrega se pretende ofrecer los avances de uno de los objetivos específicos que es: indagar las condiciones históricas que han moldeado el patrón actual de desarrollo turístico en Quintana Roo, así como analizar la configuración socioespacial que surge de este, tomando en cuenta la relación entre asentamientos urbanos y periféricos con respecto a la distribución desigual del suelo urbano y problemáticas sociales. A partir del enfoque antes planteado se busca estudiar las interacciones entre las fuerzas globales hegemónicas y el contexto local en Quintana Roo. Se plantea una reconstrucción histórica sobre los factores que llevaron a que el estado se viera repentinamente asediada por el capital y las consecuencias para sus habitantes y su entorno. Entorno que actualmente se encuentra envuelto en otro cambio vertiginoso motivado por el megaproyecto del Tren Maya que plantea una nueva dinámica tanto social como de acumulación. La complejidad que adquiere la situación del enclave turístico, sumada a los megaproyectos, requiere de enfoques críticos y holísticos que permitan entender las nuevas dinámicas del capital y su reproducción. Este artículo se estructura de la siguiente manera: en el primer apartado se presenta el marco conceptual de la investigación y metodológico. En el segundo se recuperan los antecedentes históricos del estado de Quintana Roo, así como la implementación del modelo aquí expuesto. En el tercer apartado se muestra la propuesta teórica de la desigualdad geográfica a partir de la cual se despliegan los principales hallazgos de este trabajo. 2. Marco conceptual De acuerdo con Sachs (1996), la era del desarrollo es inaugurada por Harry S. Truman a partir de su discurso de posesión en 1949, donde declaró al hemisferio sur como “área subdesarrollada”. A partir de entonces, sentó las bases cognitivas de lo deseable (ser desarrollado) y lo indeseable (el subdesarrollo). El desarrollo se materializó a través de un conjunto de instituciones, políticas, formaciones disciplinarias y, sobre todo, en las prácticas de intervención que imponían el camino trazado gracias a una serie de instituciones internacionales y organizaciones de la sociedad civil (Cooper y Packard, 1997). Surgieron entonces planteamientos como los de Rostow “The stages of economic growth: a non communist manifesto”, trabajo donde se proponía que para que el crecimiento económico y el bienestar social florecieran se requería de un proceso civilizatorio que debía ser una copia fiel de los ideales europeos (Rostow, 1970). Para el caso de América Latina se abre un importante campo de análisis durante el siglo XX, el cual permite el despliegue de la investigación económica sistemática liderada por Raúl Prebisch y la escuela estructuralista a través de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Los aportes más relevantes de esta corriente son sus tesis basadas en que el sistema económico mundial se compone de dos partes: los centros industriales y las periferias, cuya función en la división internacional del trabajo es la de producir y suministrar materias primas, combustibles y alimentos a los centros. Por otro lado, los centros industriales aprovechan totalmente el progreso científico, técnico e industrial para sí mismos, mientras que la periferia se ve empujada a transferir a los centros parte de su valor producido (Klochkovski, 1992). En contraparte a los estudios desarrollistas surgieron otro tipo de reflexiones que no solo se concentraban en el análisis económico, sino que se abrían desde otras disciplinas como la sociología y la ciencia política en la búsqueda de enfoques alternativos o complementarios. A este nuevo campo de reflexión se unieron autores como Cardoso y Faletto (1996) que realizaron estudios sociológicos sobre distintos países en América Latina. Estos autores reconocieron el carácter estructural de la dependencia y reunieron los ámbitos políticos, históricos, económicos y culturales. A su vez, les dieron un peso importante a las estructuras de dominación y de explotación económica y concluyen que el desarrollo manifiesta grandes tensiones entre la cultura, la estructura social, las clases, los Estados y los sistemas de producción. Lo relevante de este enfoque es que se reconoce que existe una carga en el tiempo que identifica como una atadura histórica del desarrollo latinoamericano que limita el ejercicio de la soberanía nacional de los países y, por lo tanto, debilita y copta su capacidad de definir rutas propias viéndose inevitablemente dominados por la influencia externa (Morales, 2012). Más adelante, autores como el trío integrado por Vania Bambirra, Theotonio Dos Santos y Ruy Mauro Marini (Kay, 2021) realizan grandes aportes al debate sobre el desarrollo a partir de la concepción marxista de la dependencia. Dicha teoría tenía como premisa que el sistema capitalista que se desarrolló en América Latina tenía sus especificidades y refutaba la idea del precapitalismo, rechazando a su vez el enfoque del desarrollo por etapas. Marini (1973) afirmaba que en América Latina lo que existía más que precapitalismo era un capitalismo muy peculiar que solo puede ser entendido desde una lectura general del sistema en su conjunto, no solo nacional sino también internacional. Por lo que, siguiendo los preceptos del materialismo histórico, plantea un análisis a profundidad de las estructuras de las relaciones sociales, que conlleva a su vez un estudio de las relaciones de clase básicas de la sociedad, entrelazadas con el modo de producción, ya que en el centro de esta explicación se encuentran las causas del subdesarrollo. Nutriendo los aportes de la “teoría de la dependencia” se unieron los aportes de Immanuel Wallerstein sobre el “sistema-mundo”, que se define como un sistema social que se convierte en una entidad económica pero no política, de hecho, diferentes sistemas políticos la comprenden y su peculiaridad es estar unidos en una economía-mundo amalgamada por el modo de producción capitalista, lo que le ha permitido existir y expandirse (Wallerstein, 2006). La economía mundial capitalista entendida por Wallerstein (1979) plantea una serie de estructuras estatales que están hechas a medida de los productores económicos. Estos requieren que existan pocas o muy vanas limitaciones para su acumulación incesante del capital y a su vez necesitan grandes mercados y una multiplicidad de estados para poder cosechar las ventajas de trabajar con los que mejor funcionen para sus intereses y, por último, el elemento primordial de la economía mundial se basa en la apropiación del plus de trabajo que se da en condiciones de explotación en tres fases: espacios centrales, semiperiferia y países regiones periféricas. En una economía-mundo, la producción está basada en el principio de maximización de la acumulación del capital (Ianni, 1996). Este hecho supone que las personas y las compañías acumulan capital con el fin de acumular más capital, acción que se repite y prolonga en el tiempo, hasta llegar a ciertas crisis que ponen en juego su existencia. En este punto Harvey (2005) refiere que el capitalismo logra reponerse a sus crisis y al problema reiterado de sobreacumulación absorbiendo esta misma a través de la expansión geográfica. Dicha expansión trastoca la organización territorial y genera nuevas divisiones de trabajo, al tiempo que crea un paisaje físico hecho a la medida de las necesidades del capital. 3. Turismo como medio para la acumulación Desde los años setenta se asiste a la consolidación de los servicios como un sector preponderante en la economía mundial (Coll-Hurtado y Córdoba, 2006). Jaramillo (1990) identifica este fenómeno como “tercerización”, considerada como un resultado del progreso en los procesos productivos y la persistencia de la acumulación capitalista. La importancia del sector terciario radica en que tiene un peso relevante en el mercado del trabajo dado que absorbe una gran cantidad de trabajadores en comparación con las magnitudes de su capital total. Sin embargo, existen diferencias entre “sectores terciarios” de países avanzados y los de los países periféricos. La teoría sobre urbanización dependiente explica que el capital que opera en las periferias debe funcionar bajo condiciones de acumulación menos favorables que en los centros y además en una dinámica de competencia con el resto del sistema. Esto lleva a que el capital busque maneras para enfrentar las condiciones adversas como contraer sus costos salariales, lo cual es considerado una “ventaja comparativa”. Esta es una estrategia que tiene por objetivo claro consolidar un régimen de salarios bajos y presiones extra para la clase obrera (Jaramillo, 1990). Dentro de esta lógica el turismo actual emerge después de la Segunda Guerra Mundial como la panacea del desarrollo y el empleo: “una industria sin chimeneas” (Castellanos, 2021). La gran especificidad del negocio turístico es que requiere de escasa complejidad tecnológica, además de que emplea un número considerable de mano de obra tomando ventaja de la gama de productos que le permite el patrimonio natural y cultural de las áreas donde se ubica (Moncada y Martínez, 2023). El turismo ha representado un papel importante como creador de empleo, sin embargo, el empleo turístico suele estar marcado por la precarización, desigualdad y explotación de la fuerza laboral contratada para dichos servicios (Osorio, Sosa y Martínez, 2022). Así es que la actividad turística se ha sustentado en el proceso de competencia donde los recursos naturales de los países periféricos modelan un paisaje útil para sostener al modo de producción, a través de procesos de apropiación, homogenización y funcionalización (Sauer, 1925). Siguiendo las nuevas pautas del mercado turístico internacional, los países latinoamericanos ubicados en la periferia, que son los que cuentan con los recursos naturales y culturales, sostienen un rol determinante en la atracción de inversionistas relajando su legislación, permitiendo la flexibilización laboral y facilitando el acceso a sus tierras y recursos naturales (Palafox y Rubí, 2020). Es relevante destacar que las actividades del sector terciario se dan preferentemente en la ciudad, por lo que el empleo generado por estas es atractivo para grandes contingentes poblacionales que para el caso de los países latinoamericanos resulta en la emergencia de una superpoblación relativa. Aunque cumpla algunas funciones que el análisis marxista adjudica al ejército de reserva, lo cierto es que el volumen de esta sobrepoblación excede los requerimientos del capital. La imposibilidad de esta población para articularse al capital la lleva a crear sus propias estrategias de sobrevivencia través del autosuministro, adquiriendo bienes y servicios en circuitos no capitalistas y aumentando la participación laboral de varios miembros de la familia. Esto conduce a la existencia de amplias masas empobrecidas y diferencias enormes de ingresos que genera estructuras cotidianas divergentes y contradictorias (Jaramillo, 1990). 4. Metodología Para esta investigación se empleó una metodología centrada en lo cualitativo, reuniendo datos para realizar una reconstrucción histórica del estado, siguiendo la teoría de la dependencia. Así se identificaron las condiciones que existían antes del modo de producción impuesto por la colonia rastreando los cambios a nivel territorial, ya que este constituye la base para analizar la configuración socioespacial subyacente al modelo actual. Posteriormente, y a partir de la reconstrucción histórica, se identificó el Centro Integralmente Planeado como el punto de partida de este modelo. Para profundizar en su estudio se consultaron trabajos previos como el de Jiménez (2010) y Fragoso (2016), que permitieron abordar la creación y planeación de este tipo de ciudad donde se proyectan las funcionalidades del capital. Gracias a la literatura se identificó que la Riviera Maya es un producto resultado de la expansión del CIP Cancún por lo que se realizó una visita donde se llevó a cabo un proceso de observación para constatar la situación de dos de las ciudades que han crecido a lo largo de esta franja litoral: Playa del Carmen y Tulum. Por último, a partir de la propuesta de la geografía crítica sobre el desarrollo desigual se realizó una interpretación de lo encontrado siguiendo el modelo de desarrollo y su historicidad, en este segmento se utilizaron datos cuantitativos provenientes de organismos como el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, así como algunos planes y programas del gobierno de Quintana Roo confrontando las cifras con estudios como el de Bracamonte (2007) y Hostettler (2004), sobre las condiciones que caracterizaron la vida del pueblo maya desde la invasión española a su territorio hasta nuestros días. 5. Quintana Roo y los mayas El estado de Quintana Roo se encuentra en la porción oriental de la Península de Yucatán y es el único de la república mexicana bañado por las aguas del mar Caribe (CONABIO, 2021). Esta entidad es de las más jóvenes de la nación, debido a que transitó por múltiples procesos y problemáticas territoriales que no permitían su plena constitución, sino hasta 1974, cuando fue decretado como un estado libre, que para esos momentos se encontraba en una situación económica critica caracterizada por el desempleo agrícola y falta de alimentos, lo que creaba las condiciones para un problema social agudo (Espinosa-Coria, 2013). Fue en este contexto que en México se configura la justificación económico-social y política del turismo donde sobresalen tres aspectos: la generación de divisas, empleo y desarrollo regional; sin embargo, la captación de divisas fue el factor de mayor relevancia debido a la necesidad de importar elementos para la industrialización y modernidad, como por las presiones causadas por el endeudamiento público (SECTUR, 2000). De esta manera, la captación de divisas se construye como el fundamento principal de la decisión gubernamental para impulsar el turismo en la república mexicana (Jiménez, 2010). Sin embargo, se debe resaltar que antes de la llegada del turismo a estas tierras ya existía una formación territorial dada por las poblaciones que habitaban ancestralmente este territorio en combinación con aquellos proyectos productivos iniciados por distintos gobiernos. La formación territorial mencionada es iniciada por la cultura maya que se estableció ancestralmente en los estados de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas y parte de Tabasco. Después de la invasión española se impuso un sistema esclavista que generó condiciones de extrema pobreza y miseria por toda la península (Ramírez, 2015). En contraste, Marín (2008) menciona que al margen de los colonizadores y sus controles impuestos los mayas representaban un grupo extenso repartido por la región oriental de la península de Yucatán, que poseía un control parcial de amplias porciones de este territorio. Careaga e Higuera (2012) destacan que, a diferencia de otras regiones de México, Quintana Roo se caracterizó por la inexistencia de la hacienda como unidad productiva agropecuaria, lo que detonó condiciones particulares para la explotación y próxima ocupación de la tierra. De acuerdo con Fort (1979), llegado el gobierno de Lázaro Cárdenas, la integración del territorio toma otro curso, ya que se fomentó la creación de los ejidos para enlazar la economía local con la economía capitalista nacional. En este contexto, los mayas que aún contaban con grandes porciones de tierra y control sobre el área eran un obstáculo para el estado por lo que, si durante la guerra de castas y tiempo posterior se había dedicado a su exterminio, ahora se decidía emplear una política de integración (Macías, 1997). Hostettler (2004) comenta que el gobierno mexicano actuó como si este fuera un territorio vacío, negando la existencia de la población maya, ya que desconoció la historia de ocupación de su territorio, valiéndose de ciertas características que facilitaron esta narrativa. Por un lado, la baja densidad de población, y la economía extractiva, por otro, la ausencia de grandes terratenientes y de conflictos abiertos sobre terrenos y la poca infraestructura de comunicación. Entre tanto, el gobierno actuó dando “dotaciones” de ejidos en vez de “restituciones”, ignorando por completo los derechos de los mayas. De acuerdo con Morett y Cosío (2017), al paso de la reforma agraria, los pueblos que solían ser llamados de indios pasaron a ser comunidades agrarias y se les impusieron restricciones como no poder vender ni rentar sus propias tierras y un régimen organizativo distinto al de sus usos y costumbres. El ejido constituye una forma de propiedad rústica creada por el Estado y única en el mundo, mientras que, el origen de las comunidades agrarias se remonta a la colonia. Torres et al (2021) afirman que, para el caso de los ejidos, se experimentó un cambio importante en 1992 cuando fue reformado el artículo 27 de la Constitución mexicana, el cual rige sobre los bienes y recursos de la nación. Dicha reforma tenía varios objetivos pero, en particular, buscaba abrir al mercado las tierras dotadas o restituidas como ejidos y comunidades, que hasta ese entonces eran inalienables. La idea de un territorio vacío que acompañó a Quintana Roo desde su creación sería un factor importante para facilitar la venta de grandes porciones de su territorio a particulares de forma constante (Dit Chirot, 2022). Torres et al (2021) comentan que el acaparamiento de tierras en la península de Yucatán es una práctica cada vez más recurrente, la cual se caracteriza como un proceso que facilita la incorporación de la tierra ejidal al mercado favoreciendo la apropiación monopólica con fines capitalistas y una lógica orientada a extraer los beneficios sociales y económicos que deberían corresponder a los ejidatarios. Esta extracción de valor se da gracias a los cambios de régimen de propiedad, en el uso de suelo y a los pactos entre sectores del capital para lograr el acceso, el control y la acumulación de tierras ejidales. Integrando los hallazgos sobre las condiciones históricas de los pueblos mayas en Quintana Roo, se rescata lo mencionado por Santos (2000) sobre el hecho de que los diferentes sistemas técnicos forman una situación, crean una existencia y a partir de este sustrato se realizan las acciones humanas. Por lo tanto, la forma en que se combinan sistemas técnicos de diferentes edades va a tener una consecuencia sobre las formas de vida en un área determinada. Este punto se puede entrelazar con lo comentado por Harvey (2006), sobre el hecho de que las diferenciaciones geográficas a menudo aparecen, como meros residuos históricos, sin embargo, son rasgos activamente reconstituidos dentro del modo de producción capitalista. Siguiendo las palabras de Harvey (2006), referentes a que las diferenciaciones geográficas son rasgos activamente reconstituidos por el capitalismo, se podría asumir que la configuración territorial actual en el estado de Quintana Roo sigue patrones marcados desde el orden colonial, perpetuándolo a través de las políticas impuestas por el desarrollo. 6. Hallazgos de la investigación Una vez realizada la revisión de las condiciones históricas que han definido el modelo actual de desarrollo turístico en Quintana Roo, se identificó que hay indicios que muestran una reiteración de patrones de despojo hacia los pueblos mayas, por lo que se recurrió a una propuesta teórica que unifica el análisis crítico sobre el desarrollo y que profundiza en el ámbito espacial para poder hacer la interpretación de lo encontrado. Este aporte teórico es el de la desigualdad geográfica que permite ilustrar cómo el modelo actual de desarrollo ha tendido a reiterar el despojo territorial a las poblaciones originarias para después segregarlas dentro de las ciudades turísticas. 7. Desarrollo geográfico desigual y turismo El desarrollo desigual surgió como un concepto asociado a la tradición política trotskista, propuesto como parte de su teoría de la revolución permanente, “la ley del desarrollo desigual y combinado”. Trotsky prestó atención al desarrollo desigual para analizar las posibilidades de la revolución en Rusia. El concepto tomó importancia en el debate entre Trotsky y Stalin pero perdió peso hasta que, en la década del setenta, retomó su vigor centrando su atención en las luchas contra el imperialismo y en analizar la dinámica única del desarrollo desigual capitalista empleando una poderosa dimensión geográfica marxista (Smith, 2008). Siguiendo con Smith (2008), la integración de la expresión geográfica al desarrollo desigual busca resarcir el abandono en que se había dejado la dimensión espacial del desarrollo capitalista. Harvey (2021) agrega que gran parte de la teoría social tiende a tratar al ámbito espacial como un simple contenedor donde ocurren los procesos sociales, sin embargo, argumentos como los de Lefebvre (2013) dan las bases para tratar el espacio de manera más profunda, quien consideraba al espacio como el resultado de la acción social, de las prácticas, las relaciones, las experiencias sociales, pero al mismo tiempo es parte de ellas, es el soporte, pero también es el campo de acción. De acuerdo con Harvey (2021), para explicar la teoría del desarrollo geográfico se deben contemplar cuatro condiciones, a saber: la inserción material de los procesos sociales en la trama de la vida, la acumulación por desposesión, el carácter de la acumulación de capital en el espacio y el tiempo y las luchas políticas, sociales y de clase. Para fines de este trabajo nos concentraremos en las categorías de la acumulación donde Harvey (2021) observa que la acumulación por desposesión se identifica como el proceso que supuso la apropiación por parte de la clase capitalista de los excedentes producidos por otros para manejarlos como su propiedad privada y después sacarlos a circulación en busca de más excedentes. Una vez asentado el sistema capitalista, se repitieron los esfuerzos por extender el poder de este a otros territorios. Este punto está relacionado con el argumento de Rosa Luxemburgo sobre la expansión imperial, concebida como expresión política del proceso de acumulación del capital en su constante lucha por conquistar los medios no capitalistas que no se encuentren aún agotados; desde el suelo con su riqueza hasta las personas que lo habitan, consideradas mano de obra potencial (Luxemburgo, 1912). Siguiendo con la acumulación, la búsqueda imparable de recursos naturales que puedan ser saqueados para la producción de excedentes y plusvalor ha sido un aspecto clave de la geografía histórica del capitalismo. La forma en que estos recursos se distribuyen desigualmente genera un determinado desarrollo geográfico desigual. Todos los valores de uso que puedan ser mercantilizados están geográficamente diferenciados y su apropiación depende de estrategias espaciales para poder controlarlos (Harvey, 2021). La acumulación del capital en el espacio y el tiempo asume que la acumulación originaria ya se ha dado, se ha formado una clase capitalista y un proletariado, existe un “estado facilitador” y que el mundo donde se da la acumulación es susceptible de ser manipulado fácilmente para los fines capitalistas. Además, la acumulación posee múltiples características a diferentes niveles que permiten explicar la concentración y centralización del capital en el entorno (Smith, 2008). 8. Modelo de desarrollo turístico en el Caribe mexicano En la década de 1970, Quintana Roo atravesaba una crisis grave, lo que llevó a la imposición de un nuevo modelo de desarrollo basado en el turismo. El presidente Gustavo Díaz Ordaz comisionó a una serie de expertos para crear centros turísticos en áreas costeras que se caracterizaban por su riqueza natural con el fin de aliviar sus problemas económicos. Al finalizar 1968, los expertos seleccionaron a Cancún en Quintana Roo como el lugar idóneo para crear el primer Centro Turístico Integralmente Planeado (CIP) en la nación, definido como un desarrollo turístico planificado de sol y playa orientado al mercado turístico internacional de masas, cuya creación inicia de cero. Cuenta con un Plan Maestro donde se define: la procuración y habilitación de terrenos, la planeación e ingeniería para el desarrollo urbano, el fraccionamiento y la mercadotecnia; así como la administración, promoción de ventas y arrendamiento de los terrenos desarrollados (Jiménez, 2010). El Estado tomó un rol activo comenzando por la construcción de infraestructura urbana, sin embargo, esta por sí sola no haría funcionar una ciudad turística creada desde cero, por lo que el Estado, a través del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR), elaboró una doble estrategia: la primera fue la construcción de hoteles a partir de coinversiones, que en su mayor parte fueron entregados a cadenas hoteleras de renombre internacional; se aportaba el terreno a cambio de un porcentaje de las acciones y los inversionistas construían el hotel. La segunda fue el financiamiento a hotelería, donde FONATUR generó los incentivos del mercado a través de un programa que ofrecía a los inversores privados créditos para la construcción y remodelación de hoteles a tasas preferenciales. Cabe mencionar que una buena parte de los recursos pertenecía a créditos internacionales (Jiménez, 2010). De acuerdo con Arévalo y López (2020), las políticas públicas impuestas se crearon bajo el enfoque del desarrollo regional, con el pretexto de funcionar como un mecanismo para aumentar los niveles de bienestar y la calidad de vida. Este enfoque emplea los recursos territoriales bajo la premisa de que estos tienen un potencial que debe aprovecharse y promueve la construcción de polos de desarrollo mediante la urbanización, la industrialización, desarrollo turístico y megaproyectos. En este punto se puede observar la función del Estado como eje central de la regionalidad, como el vehículo que, de acuerdo con el desarrollo geográfico desigual, asegura la producción de las precondiciones colectivas para la producción, por lo que se convierte en un agente activo para la circulación y acumulación de capital (Harvey, 2021). En este proceso, el Estado despliega mecanismos con la finalidad de abrir el camino a que las empresas transnacionales se apropien del territorio y de los recursos y, así, encumbrar a las empresas prestadoras de servicios. A su vez, los organismos internacionales también juegan un rol importante, ya que son los que cuentan con recursos para financiar a los Estados a partir de empréstitos (Palafox, 2013). De acuerdo con Córdoba y García (2003), para la creación de Cancún, FONATUR regularizó la propiedad de la tierra y realizó una traza urbana que rompía con los patrones convencionales de una ciudad en aquella época: se desechó la plaza central y se dejó el espacio para una zona habitacional de baja altura conectada por grandes avenidas, de las cuales surgen calles angostas formando pequeños circuitos. La zona hotelera fue construida basada en un criterio de privatización de los atractivos turísticos, cuyos circuitos albergan los hoteles y servicios al turista, la avenida principal se construyó detrás de los hoteles, por lo que la población trabajadora no contaría con vista ni acceso al mar. En esta lógica urbana, la zona habitacional resultó más bien un residuo poco planeado y circunstancial, pues se formó en gran medida por campamentos de trabajadores que construyeron los hoteles de Cancún en 1970, los cuales tuvieron una expansión en 1975 gracias al Fideicomiso Puerto Juárez que pretendía ubicar a los habitantes de los campamentos improvisados en los terrenos disponibles para vivir. Cancún emergió como un hito del desarrollo turístico en México y tuvo un gran impacto no solo en la economía del estado sino que su territorio comenzó a transformarse como resultado de las presiones del capital interesado en abrir esta área al mercado turístico. Para mediados de los años ochenta se promocionó el corredor Cancún-Tulum cuyo eje principal fue la carretera federal 307 que más tarde y como estrategia de marketing sería llamado “Riviera Maya” (Marín, 2008). El gran desarrollo de este corredor no solo suponía un incremento en la cantidad de cuartos sino también en la formación de pueblos alrededor del mismo que se fueron consolidando como ciudades (Dachary, 2008). Dentro de este orden de ideas, el turismo aparece desde la perspectiva de López y Marín (2010) no solo como una actividad, sino como un proceso de economía política, de reorganización socioespacial y transformación cultural, una industria productora de espacios, significados y experiencias. Cañada (2015) agrega que la expansión del turismo, en efecto, implica una reconfiguración de los territorios en función de las nuevas dinámicas de acumulación y además pone en marcha procesos de transformación de esos espacios, sumando cambios para los diferentes grupos sociales que los habitan, así como de su organización territorial. Volviendo a la totalidad de Quintana Roo, este cuenta con once municipios (INEGI, 2020), que según el Plan Estatal de Desarrollo 2016-2022 están distribuidos en tres regiones: la zona Maya, la región Caribe Norte y la región Zona Sur. A partir de la creación de Cancún, la población en el estado tuvo un crecimiento acelerado, así como de su economía. Con esto, la región Caribe Norte comenzó a concentrar las principales actividades económicas con predominio del turismo y el grueso de la población estatal (Plan Estatal de Desarrollo 2016-2022). En contraste, la región Maya y Sur actualmente concentran los municipios con mayor porcentaje de población en situación de pobreza. A su vez, se destaca que los municipios con los mayores porcentajes de población en situación de pobreza extrema fueron: Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos, ambos de la región Maya y Bacalar de la región Sur (CONEVAL, 2022). Volviendo al aspecto teórico del desarrollo geográfico desigual, este explica, según Smith (2008), que la centralización completa el trabajo de la acumulación. El capital reúne todo el conjunto de manos e instrumentos a su alcance, llevando a cabo el acaparamiento de trabajadores e instrumentos en lugares específicos. En resumen, el capital puede convertirse en una gran masa poderosa en pocas manos porque ha sido arrancado a muchas manos individuales. En palabras de Almeida, Joualt y Rodríguez (2022), son abundantes los artículos académicos, discursos políticos, reportajes y estadísticas oficiales que advierten sobre las condiciones de precariedad, pobreza y marginación de la población maya en la Península de Yucatán. Abundan los proyectos de índole político y de las organizaciones de la sociedad civil que se han difundido para incentivar el desarrollo económico de dicha población. Como se describió en párrafos anteriores, los pueblos mayas han resistido desde la conquista europea donde, de acuerdo con Bracamonte (2007), se les impuso una economía de carácter señorial dependiente de las rentas obtenidas de la encomienda, pasando por la economía empresarial de la hacienda (en algunas zonas de la península) y también pasaron por mecanismos compulsivos de extracción de excedentes, hasta la actualidad en que se experimenta el paradigma del desarrollo y modernización aplicado desde los años setenta del siglo XX. Siguiendo con Bracamonte (2007), lo que se debe enfatizar es que no importa el mecanismo que se imponga, la fuerza de trabajo de los mayas ha sido la base histórica del desarrollo mercantil y capitalista, del que ellos, sin embargo, no gozan. El modelo actual de desarrollo sustentado en la modernización y basado en el turismo tampoco muestra mejoras para esta población. De acuerdo con Rioja (2000), este modelo ha significado la relocalización de los centros de producción, de trabajo y de obtención de materias primas, el turismo ha creado cambios profundos en las fuerzas productivas para lograr excedentes económicos sin reparar en los desequilibrios generados en estructuras de sobrevivencia anteriores. Los mayas que viven de una economía de subsistencia basada en la agricultura tradicional se han convertido en parte de la población que debe emprender procesos de migración interna a los polos turísticos y enfrentar el cambio de una cultura agrícola rural a una de tipo urbana asalariada (Martínez, 2023). En este marco, las ciudades turísticas que los reciben, como es el caso de Cancún o de las que han surgido debido a los intereses de distintos inversionistas, como Playa del Carmen y Tulum, ilustran el proceso de acaparamiento de tierra y búsqueda de frentes de playa (Cárdenas, 2020). Este hecho más que parecer una casualidad es, en opinión de Córdoba y García (2003), la reiteración del modelo turístico que se inició en Cancún desde los setenta y que continúa con el patrón de segregación social y funcional que inauguró en aquel entonces el Centro Integralmente Planeado. Según Fragoso (2016), la estructura social de estas ciudades es heterogénea, ya que conviven sectores con ingresos elevados y bajos y también migrantes temporales o de larga data. Sin embargo, la actividad turística permite ampliamente la explotación de los empleados locales, que se maneja como mano de obra barata y dentro de la informalidad laboral, quienes se ven afectados por las prácticas de las empresas hoteleras y restauranteras, las cuales hacen uso de las formas de contratación encubierta empleando en su mayoría meseros, lavaplatos, estacionadores de autos o personal de limpieza sin contratos laborales de por medio. Esto expone a los trabajadores a bajos salarios y la falta de acceso a seguridad social, prestaciones o sindicato (Martínez, 2023). De acuerdo con lo comentado por Jaramillo (1990), la característica de estas grandes urbes de América Latina son las diferencias abismales de ingresos, que ocasionan una segregación socioespacial super acentuada, impuesta como la única forma de hacer convivir elementos tan dispares y permitir la perpetuación del régimen de bajos salarios. Esta separación se corresponde con diversas formas de producción del espacio construido, así como distintas modalidades de ocupación del suelo que resulta en grados de equipamiento y esquemas de suministros muy desiguales de valores de uso colectivo. Todas las condiciones anteriormente narradas tienen su correlato proyectado en el espacio donde toma sentido el desarrollo geográfico desigual, el cual, según Harvey (2006), se expresa en una oposición entre fuerzas contrapuestas que empujan a la concentración y a la dispersión geográfica en la circulación del capital. En este contexto se requiere de una concentración de fuerzas productivas en los centros urbanos y una consecuente expansión del proletariado donde confluye el hacinamiento de los trabajadores en medio de una acumulación de miseria, horas de trabajo excesivas, ignorancia, brutalidad y degradación mental, todo esto agravado por diferentes formas adyacentes de explotación. 9. Reflexiones finales Lo hasta aquí presentado se centró en ofrecer una panorámica de cómo surgió el modelo de desarrollo basado en el turismo en Quintana Roo, México, y a partir de ahí reconocer que esta actividad, como actividad económica principal en el área, ha modificado su configuración territorial de manera significativa desde la década de los setenta. Sin embargo, estos cambios no se han dado sobre espacios vacíos, sino que existía previamente una ocupación de estos territorios por parte de poblaciones mayas que han sido marginadas desde tiempo atrás. Es relevante reiterar que estas poblaciones representan la fuerza laboral que ha sido históricamente explotada y desplazada; es a través del acaparamiento de sus tierras que el capital sigue avanzando en el área. Una vez despojados pasan a ser mano de obra requerida para posiciones con bajos salarios y nulas prestaciones, además de que mientras esto sucede su territorio sufre cambios perjudiciales a nivel ambiental y cultural. Sin embargo, no son las únicas poblaciones que viven estas desigualdades a nivel territorial, queda pendiente trabajar con la población migrante que ha hecho crecer el estado, tanto económica como demográficamente. Esta primera parte es sin duda un punto clave para dilucidar el despojo y empezar a trabajar con las categorías referentes al espacio y las tensiones que se suman dentro de él. Queda pendiente un estudio pormenorizado de las condiciones en las ciudades que han surgido como es el caso de Playa del Carmen y Tulum, aunque el avance aquí presentado cubre sus generalidades y busca ser ilustrativo también de las nuevas condiciones generadas por el Tren Maya, el cual recientemente entró en funciones. 10. Referencias bibliográficas
  • Almeida, Marco; Jouault, Samuel y Rodríguez, Yassir (2022). Las vías de la mayanización: turismo, Tren Maya y representaciones de la mayanidad en la Península de Yucatán. Maya America: Journal of Essays, Commentary and Analysis, 4(2), artículo 7. DOI: 10.32727/26.2023.5
  • Arévalo, Martha y López, Liliana (2020). Las ciudades rurales sustentables y el imaginario del progreso. En Aleida A. Alonso (ed.), Resistencias sociales y alternativas de sustentabilidad: un análisis multidimensional. México: UAM-UX.
  • Bracamonte, Pedro (2007). Una deuda histórica. Ensayo sobre las condiciones de pobreza secular entre los mayas de Yucatán. México: CIESAS.
  • Cañada, Ernest (2015). Turismo y comunidades rurales en Centroamérica: un proceso de desposesión. En Marta Nel-lo y Alba Font (eds.), Temas pendientes y nuevas oportunidades en turismo y cooperación al desarrollo. Tarragona: URV.
  • Cárdenas Gómez, Erika. Patricia (2020). Municipios turísticos en Quintana Roo: origen y problemáticas. Turismo y sociedad, XXVI, 89-110. Recuperado de https://doi.org/10.18601/01207555.n26.04
  • Cardoso, Fernando y Falleto, Enzo (1996). Dependencia y desarrollo en América Latina. México: Siglo XXI editores.
  • Careaga, Lorena e Higuera, Antonio (2012). Quintana Roo. Historia breve. México: Fondo de Cultura Económica.
  • Castellanos, Alicia (2021). Turismo en el neoliberalismo: impactos y derivas en tiempos de crisis. En Giovanna. Gasparello y Violeta Núñez (eds.), Pueblos y territorios frente al tren maya. Escenarios sociales, económicos y culturales (pp. 37-72). Oaxaca: Pez en el Árbol, Bajo Tierra Ediciones, CIIR-AC. Recuperado de https://bajotierraediciones.com/wp-content/uploads/2022/04/tren-maya-enero-vf.pdf
  • Coll-Hurtado, Atlántida y Córdoba, Juan (2006). La globalización y el sector de servicios en México. Investigaciones Geográficas, (61), 114-151. Recuperado de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-46112006000300009&lng=es&tlng=es
  • Cooper, Frederick y Packard, Randall (1997). International Development and the Social Sciences: Essays on the History and Politics of Knowledge. Berkeley: University of California Press.
  • Córdoba, Juan y García, Ana (2003). Turismo, globalización y medio ambiente en el Caribe mexicano. Investigaciones Geográficas. Boletín del Instituto de Geografía, (52), 117-136.
  • Dachary, Alfredo (2008). Los límites del desarrollo local en una región de turismo global. El caso del corredor Cancún-Tulum, México. Aportes y Transferencias, 12(1), 41-56.
  • Espinosa-Coria, Horacio (2013). El origen del proyecto turístico Cancún, México. Una valoración de sus objetivos iniciales a 42 años de su nacimiento. LiminaR. Estudios Sociales y Humanísticos, XI(1), 154-167.
  • Fort, Odile (1979). La colonización ejidal en Quintana Roo (Estudio de casos). Investigaciones sociales. México: Instituto Nacional Indigenista.
  • Fragoso, Perla (2016). A puro golpe. Violencias y malestares sociales en la juventud cancunense. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas: UNICACH, CEPHCIS-UNAM.
  • Harvey, David (2005). El nuevo imperialismo: acumulación por desposesión. Buenos Aires: CLACSO.
  • Harvey, David (2006). Los límites del capital. Madrid: Traficantes de sueños.
  • Harvey, David (2021). Espacios del capitalismo global. Hacia una teoría del desarrollo geográfico desigual. Madrid: Akal.
  • Hostettler, Ueli (2004). Resistencia y acomodo: mayas y ejidos en el centro de Quintana Roo. En Juan Castillo y Quetzil Castañeda (coords.), Estrategias identitarias. Educación y la antropología histórica en Yucatán. Mérida: UPN, OSEA, Secretaría de Educación de Yucatán.
  • Ianni, Octavio (1996). Teorías de la globalización. México: Siglo XXI editores, UNAM.
  • Jaramillo, Samuel (1990). El desenvolvimiento de la discusión sobre la urbanización latinoamericana: ¿Hacia un nuevo paradigma de interpretación? En Mario Unda (ed.), La investigación urbana en América Latina. Caminos recorridos y por recorrer, viejos y nuevos temas (pp. 35-74). Quito: Ciudad.
  • Jiménez, Paulino (2010). Los Centros Integralmente Planificados de México (CIPS) y los factores que limitan el crecimiento turístico del centro Bahías de Huatulco. (Tesis de doctorado). Universidad Antonio de Nebrija.
  • Kay, Cristóbal (2021). Theotonio Dos Santos (1936-2018): intelectual revolucionario y pionero de la teoría de la dependencia. El Trimestre Económico. Recuperado de https://www.eltrimestreeconomico.com.mx/index.php/te/article/view/1211/1306
  • Klochkoski, Lev (1992). La herencia teórica de Raúl Prebisch y las relaciones económicas exteriores de América Latina. En Luisa Montuschi y Hans Singer (comps.), Los problemas del desarrollo en América Latina. Homenaje a Raúl Prebisch (pp. 129-139). México: Fondo de Cultura Económica.
  • Lefebvre, Henry (2013). La producción del espacio. Madrid: Capitán Swing ediciones.
  • López, Ángeles y Marín, Gustavo (20.10). Turismo, capitalismo y producción de lo exótico: una perspectiva crítica para el estudio de la mercantilización del espacio y la cultura. Relaciones. Estudios de Historia y Sociedad, XXXI(123), 219-258.
  • Luxemburgo, Rosa (1912). La acumulación del capital. Buenos Aires: Germinal.
  • Macías, C. (1997). Nueva frontera mexicana. Milicia, burocracia y ocupación territorial en Quintana Roo. Chetumal, Quintana Roo: Universidad de Quintana Roo.
  • Marín, Gustavo (2008). Territorio de resistencia, integración mercantil y producción del espacio turístico en Quintana Roo: trayectorias y transformaciones del mundo maya. En A. Castellanos y J. A. Machuca (comps.), Turismo, identidades y exclusión. México: UAM-UI, Casa Juan Pablo.
  • Marini, Ruy Mauro (1979). Dialéctica de la dependencia. México: Ediciones Era.
  • Martínez, Alejandro (2023). Castillos en la arena. Turismo, desigualdad laboral y reproducción cultural en torno a Tulum-Pueblo, Quintana Roo, Maya America: Journal of Essays, Commentary, and Analysis, 5(2), artículo 7. Recuperado de https://digitalcommons.kennesaw.edu/mayaamerica/vol5/iss2/7
  • México. Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) (2021). Resumen de la riqueza biológica de Quintana Roo: un análisis para su conservación.
  • México. Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) (2022). Informe de pobreza y evaluación, Quintana Roo. Ciudad de México.
  • México. Gobierno del Estado de Quintana Roo (2022). Actualización del Plan Estatal de Desarrollo (2016-2022). Recuperado de https://sedeturqroo.gob.mx/ARCHIVOS/PED_2016_2022_PO2020.pdf
  • México. Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) (2020). Cuéntame. Información por entidad Quintana Roo. Recuperado de https://cuentame.inegi.org.mx/monografias/informacion/qroo/territorio/div_municipal.aspx?tema=me&e=23
  • México. Secretaría de Turismo (SECTUR) (2000). Estudio de Gran Visión del Turismo en México. Perspectiva 2020.
  • Moncada, Pedro y Martínez, Claudia (2023). Turismo ¿para todos? Obstáculos y posibilidades del mercado interno en México. Dimensiones Turísticas, 7. Recuperado de http://doi.org/10.47557/OCRU3754
  • Morett, Carlos y Cosío-Ruiz, Celsa (2017). Panorama de los ejidos y comunidades agrarias en México. Agricultura, Sociedad y Desarrollo, 14(1), 125-152. Recuperado de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870 54722017000100125&lng=es&tlng=es
  • Osorio, Maribel; Sosa, Ana y Martínez, Claudia (2022). Impacto en la vulnerabilidad social de las/os trabajadores del Turismo en Cancún, Quintana Roo, por COVID-19. El Periplo Sustentable, (43), 531-564.
  • Palafox, Alejandro (2013). El turismo como eje de acumulación. Nómadas. Critical Journal of Social and Juridical Sciences.
  • Palafox, Alejandro (2016). Turismo e imperialismo ecológico: el capital y su dinámica de expansión. Ecología Política, 19-30.
  • Palafox, Alejandro y Rubí Felipe (2020). La gota que derramó el vaso en el turismo en Quintana Roo, México: Precariedad laboral y COVID-19. Dimensiones Turísticas, 4, 131-148. Recuperado de https://doi.org/10.47557/IMGO5677
  • Ramírez, Luis (2015). Pobres pero globales. Desarrollo y desigualdad social en el sureste de México. México: MA Porrúa.
  • Rioja Peregrina, Leonardo (2000). ¿Puede ser el turismo desarrollado sustentablemente? En Johanes Maerk y Ian Boxill (coords.), Turismo en el Caribe (pp. 41-55). Chetumal: University of the West Indies, Universidad de Quintana Roo y Plaza y Valdés.
  • Rostow, Walt Whitman (1970). Las etapas del crecimiento económico: un manifiesto no comunista. México: Fondo de Cultura Económica.
  • Sachs, Wolfgang (ed.) (1996). Diccionario del desarrollo. Una guía del conocimiento como poder. Lima: PRATEC.
  • Santos, Milton (2000). La naturaleza del espacio. Barcelona: Ariel.
  • Sauer, Carl (1925). The Morphology of Landscape. Publications in Geography III(2), 19-54. Berkeley: University of California Press.
  • Smith, Neil (2008). Desarrollo desigual. Naturaleza, capital y la producción del espacio. Madrid: Traficantes de sueños.
  • Wallerstein, Immanuel (1979). El moderno sistema mundial. La agricultura capitalista y los orígenes de la economía-mundo europea en el siglo XVI. México: Siglo XXI editores.
  • Wallerstein, Immanuel (2006). Análisis de sistemas-mundo. México: Siglo XXI editores.

    Licencia Creative Commons - Atribución - No Comercial (by-nc)
    Se permite la generación de obras derivadas siempre que no se haga con fines comerciales.
    Tampoco se puede utilizar la obra original con fines comerciales.
    Esta licencia no es una licencia libre. Algunos derechos reservados.